Los campos de Entre Ríos, en general, se caracterizan por poseer aptitud agrícola y estar fuertemente afectados por los efectos de la erosión.
La ganadería ha aportado un paliativo a esa situación, pero es mucho lo que resta aún por hacer para hablar de detención de ese proceso y, mucho más aún, de su regeneración.
En estos últimos años, comienza tímidamente a aparecer un número creciente de productores interesados y preocupados en esta temática. Así es como se pueden leer o escuchar numerosos artículos acerca del pastoreo racional intensivo (PRI) o pastoreo racional Voisin, cuyo nombre refiere al investigador francés que impulsó formas de manejo animal que permitían la regeneración de los suelos.
Desde hace varias décadas también, Allan Savory (zoólogo y biólogo nacido en Zimbabue) comenzó con el estudio de las causas de la creciente desertificación en Africa. Su método de abordaje hacia la reversión de ese proceso se conoce como manejo holístico por abordar las cuestiones desde una concepción integral y no sólo por partes.
En términos generales, el manejo holístico consiste en definir un contexto en donde se va a desarrollar la actividad productiva y, a partir de ello, usar la planificación como herramienta esencial para la toma de decisiones. En lo que respecta al pastoreo, se centra -al igual que Voisin- en el esquema rotativo en los distintos lotes, dando fundamental importancia a los tiempos de descanso.
Es así como se definen dos momentos claves para la programación del pastoreo. Cuando se realiza un plan abierto se está planificando el pastoreo para las estaciones de crecimiento del pasto. En nuestra zona, el plan abierto comienza en Primavera. Seguidamente, se debe configurar el plan cerrado, en el que se planifica el pastoreo tomando en cuenta la oferta forrajera que tenemos disponible en un momento determinado para enfrentar la época de poco o nulo crecimiento del pasto. En nuestra zona, el plan cerrado comienza en el otoño.
Con esta herramienta fundamental se puede comenzar un proceso regenerativo del suelo y los pastizales, donde -a través del tiempo- se controlan las denominadas malezas, a la vez que se elimina la dependencia permanente de insumos como herbicidas y fertilizantes, dado que son los propios animales los que harán esa tarea mucho más económica y eficientemente.
En LA ADELA, hemos iniciado en 2019 este proceso de ganadería regenerativa, teniendo ya instalados los monitores de largo plazo, que nos permitirá, no sólo monitorear permanentemente el índice de salud de pastizales, sino medir también el secuestro de carbono en suelo. (Ver Manejo Holístico EOV )
Apostamos así a seguir construyendo un modelo productivo diferente, enfocado no sólo en la sustentabilidad ambiental de largo plazo, sino también en una mayor rentabilidad económica presente.